El verano avanza y, con él, nuestro compromiso de llevar la sostenibilidad y la economía circular a cada rincón del litoral cantabro. El pasado domingo 2 de agosto, los puntos informativos de concienciación ambiental hicieron parada en el municipio de Miengo, haciendo coincidir la labor divulgativa con una jornada soleada y de gran afluencia costera en las playas de Marzán (Cuchía) y Mogro.

A lo largo del día, más de 140 personas (54 adultos y 66 niños y niñas) se acercaron a nuestros estands para participar en las dinámicas educativas, informarse sobre la reducción de plásticos y aprender cómo pequeños cambios cotidianos contribuyen a la protección del ecosistema marino.

Marzán: educación en familia y pequeños héroes del entorno

Durante la mañana, el punto informativo instalado en la playa de Marzán recibió a vecinos y visitantes entre las 10:30 y las 14:30 h. Aunque las primeras horas se centraron en superar la reticencia inicial de los paseantes repartiendo folletos e invitando a conocer el proyecto, la respuesta cambió por completo en cuanto la ciudadanía comprobó que se trataba de una iniciativa 100 % divulgativa e interactiva.

Las dos últimas horas registraron un goteo constante de familias e infantes muy participativos. Además, la jornada dejó testimonios de gran valor: muchas de las personas que se acercaron compartieron que ya tienen por costumbre recoger los residuos que encuentran a su paso mientras pasean por la costa. En reconocimiento a su civismo, se les hizo entrega de bolsas biodegradables.

En total, en Marzán se repartieron 40 botellas reutilizables, 58 neveras y 55 folletos informativos, contando además con la colaboración del entorno hostelero local (Restaurante Heladería El Caladero y Chiringuito Cuchía).

Mogro: el reto de los degradables y el valor de aprender jugando

Por la tarde, la acción se trasladó a la playa de Mogro (15:45 – 19:45 h). A pesar de las ráfagas de viento que marcaron el inicio de la jornada, la afluencia en el paseo y la playa permitió atender a numerosos grupos de adultos y pequeños.

Una de las dinámicas con mayor acogida fue el juego de la línea del tiempo, una actividad participativa que permite visualizar de forma clara e intuitiva los años que tarda en degradarse cada tipo de residuo en la naturaleza. Este tipo de dinámicas ludicoeducativas resulta clave para que grandes y pequeños tomen conciencia del impacto a largo plazo de plásticos, latas o colillas.

Dada la elevada participación de la tarde, se entregaron 56 botellas reutilizables, 65 neveras y 33 folletos.

Tú decides, el mar lo nota

Acciones como las vividas en Miengo demuestran que la ciudadanía de Cantabria está cada vez más concienciada con el cuidado de nuestras playas. Evitar el uso de plásticos de un solo uso, recoger la basura que encontramos a nuestro paso y reciclar correctamente son microgestos que marcan la diferencia.

¡Seguimos recorriendo nuestras costas para cuidar juntos el patrimonio natural de Cantabria!